Pongamos que hablo del ayer.

­Supongo que cuando a mis padres les decían que yo estaba mal criada y consentida de forma burlona, y se reían mis tíos jamás pensaban que la cosa iba a desembocar a donde luego desemboco.   Mi primer ingreso lo tuve siendo menor de edad, con tan solo quince años, y la cosa se alargoSigue leyendo “Pongamos que hablo del ayer.”

No quiero pisar un altar, no sueño con ello.

Entre otras muchísimas cosas por que no me creo ni un ápice la palabra del señor,  no con ello soy mala persona. Simplemente, no creo en los angelitos ni las vírgenes, cosa que por cierto yo deje de ser hace ya bastante tiempo. Así que si pisase una iglesia vestida con toda la  vestimenta blancaSigue leyendo “No quiero pisar un altar, no sueño con ello.”